El retrato en lineas cortadas ofrece serie de valores, por un lado una simple forma visible pero por el otro cuando se cambia de posición o con un movimiento de cabeza aparece o desaparece, se distorsiona. El ángulo de la mirada al cuadro cambia la ubicación de la linea, para algunos entre menos visible más seductor. La existencia del rostro sólo existe con determinada luz y de determinado ángulo.
Una mirada curiosa, fuerte,encontrará muchos más matices que la existencia del rostro de repente distorsionado. Desde la distancia aparecen tonos grises, más solo son ilusiones, este trabajo sólo existe en negro. Las lineas cortadas hacen que la gráfica no sea lo que podría parecer a simple vista, juego fascinante, que pareciera engaño, no hay nada detrás, sólo el blanco, no hay imagen y sin embargo hay, sugiriendo un origen, el del héroe que ha acrecentado su sombra sobre los mexicanos por doscientos años.
Judit Martinez Cortés
